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Mostrando entradas de enero, 2011

Sshh

Diferente se siente la música. Suaves se sienten las teclas que me expresan. Lento pasa el tiempo. Estar haciendo nada y todo, estar sentada con gente desconocida en la cocina de toda la vida; y ver y escuchar aquello que no me pertenece, y reirme de cosas que no entiendo. De repente, nada se entiende. Es que pienso en todo, y no veo nada, y creo que los pensamientos se me empiezan a escapar por entre los párpados, por estos párpados que se me entrecierran. Y ya de tanto entrecerrar, se me cierran y se pegan, y ahí se quedan. Pero yo sigo, acá sigo, pensando en TODO.

nada de eso duele.

Lo que duele no son los sueños heridos, tampoco los amaneceres de sangre. No duelen las promesas rotas, ni las esperanzas pisoteadas. No duele el asfalto en la cara, o las cuatro paredes que nos rodeaban. Lo que duele no son las corridas, no son los horarios, ni siquiera las mentiras. Lo que duele no son las desiluciones, tampoco su desamor. Lo que duele no es la hipocresía, mucho menos que me usara. Lo que duele no son las heridas, no son los cortes, ni las quemaduras. Menos pueden doler, todavía, las palabras dulces, aunque de realidad tuvieran lo mismo que vos. Tampoco duele mi sinceridad, mi amor, ni mi apertura. No, nada de eso duele.