nada de eso duele.

Lo que duele no son los sueños heridos,
tampoco los amaneceres de sangre.
No duelen las promesas rotas,
ni las esperanzas pisoteadas.
No duele el asfalto en la cara,
o las cuatro paredes que nos rodeaban.
Lo que duele no son las corridas,
no son los horarios, ni siquiera las mentiras.
Lo que duele no son las desiluciones,
tampoco su desamor.
Lo que duele no es la hipocresía,
mucho menos que me usara.
Lo que duele no son las heridas,
no son los cortes, ni las quemaduras.
Menos pueden doler, todavía, las palabras dulces,
aunque de realidad tuvieran lo mismo que vos.
Tampoco duele mi sinceridad, mi amor,
ni mi apertura.
No, nada de eso duele.

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