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Mostrando entradas de diciembre, 2010

Hasta luego...

Querido 2010: Hola, soy Bela. Hoy, si justo hoy, estaba pensando. A mi me gustaría poder comportarme como me comporto siempre y estar todo el día quejándome de lo malo que fuiste, y ser feliz a las 12 menos 5 porque ya te vas para no volver. O sea, me gustaría poder estar haciendo lo mismo que hace toda la gente el 31 de diciembre.. desear que te vayas y emocionarme porque seguramente el 2011 nos depara un montón de sorpresas emocionantes que vos no te dignaste a darnos (o si, pero no de las más gratas). La verdad que no puedo. Yo te quiero 2010, no te vayas. No fuiste el mejor, y.. entre un mar de felicidades también me tiraste unas cuantas (y cuántas) pálidas. Pero si algo hay seguro, es que no me voy a olvidar de vos. Para mi, vos fuiste EL año, y segurísimo te voy a leer en los libros de historia del futuro hasta cansarme. Seguramente también algún día le cuente a mis nietos todas las cosas que hice mientras vos me acompañabas, mientras caminaba acá.. arribita tuyo. Vas a ser recor...

El niño del corazón de cartón .-

Él se consideraba distinto. No especial, simplemente diferente a los demás. No lograba darse cuenta si eso era bueno o malo. Había conocido muchos mejores, pero también muchos peores. Había sido complicada, su vida. Había estado acompañado, siempre. Había pasado las peores cosas, pero siempre y en cada una, alguien lo tomaba de la mano y le volvía a mostrar el camino. Y él se quedaba por ahí, pero solamente un ratito. Había conocido mucha, mucha gente. Todavía hoy se acuerda de todos, todos ellos los que le mostraron todos los caminos que se pueden caminar. Y él los caminó todos, los probó todos, y se divirtió en algunos. Otros lo hicieron sufrir, otros reir, otros llorar, o eso fue siempre lo que él pensó. Pero un día, un buen día, se dio cuenta que solamente sentía lo que le decían que debía sentir en cada situación. Si, siempre hay alguien ahí que lo agarra de la mano y lo devuelve al camino, solamente que él no sabe cuál es ese camino. No es un camino que haya elegido, no. No son s...

C R U D O .

La carne cruda es roja, supongo que de ahí la asociación mental. Cuando hablo en crudo me imagino roja. Un velo rojo sobre los ojos, las letras que salen rojas por mi boca, como desbordando de sangre. El esmalte rojo de las uñas se expande y me cubre el cuerpo, y todo... los labios rojos, tan rojos escupiendo esas palabras rojas de sangre. Crudas, son palabras crudas. También asocio hablar en crudo con el plateado. Cuando hablo en crudo me imagino balas saliendo a toda velocidad. Misiles teledirigidos que van a clavarse en medio del pecho del otro, ese otro que me está haciendo hablar en crudo. Siento una cortina de hierro que empieza a bajar... y mis palabras, como en una película, resbalándose rápido por el piso para entrar por esa rendija. Y asocio hablar en crudo con el color negro. Porque hablar en crudo siempre es confrontación, pelea, sinceridad negra. Hablar en crudo es sentirse bien forro, hijo de puta, impulsivo, mala persona. Hablar en crudo es decir las mil millones de cosa...
El sentimiento no es igual, ya no puede ser igual. Y qué se le va a hacer, si en una quebrada del destino, se nos cayó el vaso de vino. El sentimiento no es igual, ya no puede ser igual, cuando en un día de calor lo único que podemos sentir es el frío. El sentimiento no es igual, ya no puede ser igual, cuando el camino se bifurca y simplemente seguimos por lugares distintos. Me muestra un camino, me enseña una vida. Pero los nenes crecen, los hijos se independizan, el pajarito aprende a volar y se va del nido. Me muestra un camino, que podría ser tan diferente al mio. Pero en el camino mismo me acoplo y lo que fueron dos ahora son uno solo. Terminamos conformando una intrincada trenza, donde nos encanta mezclar hilos de oro con seda negra. Y, como toda trenza, termina atada.. con un moñito que bien podría haber sido rojo, pero que termina siendo igual al pañuelo negro que aquella viuda humilde llevaba cruelmente atado al brazo, en ese día que no olvidaremos jamás. Pero yo no sé si ello...