C R U D O .
La carne cruda es roja, supongo que de ahí la asociación mental. Cuando hablo en crudo me imagino roja. Un velo rojo sobre los ojos, las letras que salen rojas por mi boca, como desbordando de sangre. El esmalte rojo de las uñas se expande y me cubre el cuerpo, y todo... los labios rojos, tan rojos escupiendo esas palabras rojas de sangre. Crudas, son palabras crudas.
También asocio hablar en crudo con el plateado. Cuando hablo en crudo me imagino balas saliendo a toda velocidad. Misiles teledirigidos que van a clavarse en medio del pecho del otro, ese otro que me está haciendo hablar en crudo. Siento una cortina de hierro que empieza a bajar... y mis palabras, como en una película, resbalándose rápido por el piso para entrar por esa rendija.
Y asocio hablar en crudo con el color negro. Porque hablar en crudo siempre es confrontación, pelea, sinceridad negra. Hablar en crudo es sentirse bien forro, hijo de puta, impulsivo, mala persona. Hablar en crudo es decir las mil millones de cosas que se te ocurren cuando estás solo, y escupirlas todas juntas. Es como un torrente de agua salada que te sale y te reseca toda la boca.
Tengo mucha necesidad de volver a hablar en CRUDO.
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