El sentimiento no es igual, ya no puede ser igual. Y qué se le va a hacer, si en una quebrada del destino, se nos cayó el vaso de vino. El sentimiento no es igual, ya no puede ser igual, cuando en un día de calor lo único que podemos sentir es el frío. El sentimiento no es igual, ya no puede ser igual, cuando el camino se bifurca y simplemente seguimos por lugares distintos.

Me muestra un camino, me enseña una vida. Pero los nenes crecen, los hijos se independizan, el pajarito aprende a volar y se va del nido. Me muestra un camino, que podría ser tan diferente al mio. Pero en el camino mismo me acoplo y lo que fueron dos ahora son uno solo.

Terminamos conformando una intrincada trenza, donde nos encanta mezclar hilos de oro con seda negra. Y, como toda trenza, termina atada.. con un moñito que bien podría haber sido rojo, pero que termina siendo igual al pañuelo negro que aquella viuda humilde llevaba cruelmente atado al brazo, en ese día que no olvidaremos jamás.

Pero yo no sé si ellos lo saben. Pero yo simplemente nunca me doy por vencida. La batalla más importante que libraré... será mi propia vida.

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