Una cerveza y un amor.
Es viernes. Llegó el viernes. Los viernes son de amor, ¿no? Venís acumulando ganas de toda la semana. Cargaste la mochila 9 horas por día, en una oficina llena de gente que tiene un millón de cosas para pedir, y ni una para ofrecer. Pero llegó el viernes. Estas sucia, estas cansada. La mente te pide las 10 horas de sueño que le quedaste debiendo. Pero tu cuerpo sabe que es viernes. Y, los viernes son de amor. Llegas, son las 7. Pensás, como siempre, en por qué no pensaste en esto más temprano. Pero el trabajo, siempre el trabajo. Agarras el celular, revisas mails, chats, redes y mensajes. Buscas víctima. O victimario, como más te guste. No te decidís. Tu cabeza sigue gritando almohada. Pero algo, ahí, por debajo de la panza, te hace mandar 3 mensajes. 1- ¿Qué haces hoy? 2- Trabajas? 3- Hola, lindo :) Te decidís. Te sacas la ropa, y en lugar de sentarte a esper...