#Doroga II
–Hola. Me
estampa un beso en la frente. –Qué haces? –Si no te puedo enchufar un beso en
la boca, por lo menos que me quede elegir el lugar de la cara, no? –Mmm. –Cómo
estás? –Bien. Quiero saber cómo estás vos. –Bien, quiero hablar con vos. –De
nuevo con este tema no, por favor. Siete meses pasaron, ya. –Conocí a alguien.
–Qué? Vos? Dónde? –Sí, yo, tarada. En un recital de La Bomba. –Hace cuánto?
–Tres meses. –Te pusiste de novio, boludo. –Sí. –Uff. Te felicito. –Qué te
agarró? –Nada.
–Hola?
–Hola amiga. –Qué pasó? –Me pidió de vernos, para charlar. –Sí, y? –Y que me
tira que conoció a alguien en el Konex hace tres meses, y que hace dos que está
de novio. –Me estás jodiendo. Buen, re bien. Ahora no te va a romper más las
bolas. –Pero, es que a mí me gustaba un poco que me rompiera las bolas.
–Hola. Me
da un beso en la mejilla. –Hola. Lo abrazo. Entramos. Prendemos uno, son flores
de las buenas. Pongo su cd favorito en loop. Me puse el vestidito corto que le
gustaba. A él se le trasluce ese tatuaje hermoso por la camisa blanca.
Charlamos. Lo único que puedo pensar es en ver saltar los botones de esa
camisa, arriba de la mesa. Se pone a cantar. Me pongo loca. Me siento de
piernas cruzadas en el sillón. Levanto un poco la pollera. Doy una pitada
fuerte. Pongo carita inocente. –Y? qué tal tu novia, cómo andan? –Bien. –Así
nomás? –Sí, que se yo. Vos? –Ehm, ya pasamos el año, mucha rutina. –Un año ya?
Asiento. Me levanto, abro una cerveza. Me sirvo un vaso. Me tomo la mitad de un
trago. Me siento y después le pregunto –Querés? No sé si tenés que ir a otro
lado y no querés tomar. –Dale, servime un vaso, tarada. Le sirvo, cuidando que
sea una tirada perfecta. Se lo pongo adelante con una sonrisa y mirándolo fijo.
–Tomá. –Qué estas haciendo? –Eh? –Estamos a principios de Julio, nena. –Qué?
–Estás en vestido, casi en bolas, tomando birra helada a las siete de la tarde
de un miércoles de Julio. –Y? –Dale, nena. Si no lo decís vos, lo digo yo. Se
levantó, me sonrió. Se acercó al sillón. Me acercó la cara. Casi, casi, me rozó
los labios. –Sigo? O me abrís la puerta y me voy?
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