#Doroga III
–Al fin me contestas! –Hola.
–Estabas dormida? Contame todo, qué pasó? –Nos re dimos. –Me imaginé. Sos una
hija de puta. –Por qué? –Porque te conozco, lo provocaste. –Sí, pero yo no
avancé. Él se levantó, se me acercó y me dijo: sigo? –Y seguiste. –Más vale.
–Hola. –Hola. –Cómo estás? –No
sé. –Querés hablar? –No.
–Hola, puedo ir a tu casa?
–Ahora? –Sí. –Bueno, dale. [Ahora sí. Se pudrió todo. Yo sabía que no tenía que
provocarlo. ¿Cómo mierda le digo que me separé? No quiero que piense que fue
por él. Pero fue por él. No le voy a decir nada.]
–Me separé. –Yo también.
Estampada en el hall del edificio. Subimos a los trotes. Nos empezamos a sacar
la ropa antes de entrar. Nos tiramos en el sillón, desesperados. Le arranqué la
camisa. Le vi el tatuaje. Me acordé de todo. Frené en seco. –¿Qué vamos a
hacer? –Callate. –Pero.. –Callate, por favor. Ahora no. Seguimos, con todo. Por
instinto. Sin pensar. Animal. Con bronca. A lo bruto.
–Te puedo abrazar? –Obvio. –Vení,
más cerquita. –Mmm…
Comentarios
Publicar un comentario