De citas y otras yerbas.
1 1- Una cerveza para un stalker Yo siempre me destaqué por ser una obsesiva de la vida pero, una vez, conocí a alguien peor. Mucho peor. Circunstancias de la vida, me llevaron a conocer a Joaquín. Nos vimos en persona, una vez. Tomamos unas cuantas birras en un barcito de Palermo. Uno medio pelo, bien para mí. La verdad, que Joaquín no me cayó muy bien. Militante, se pasó las ¿3, 4? Horas que estuvimos juntos, dándome cátedra de kirchnerismo. Me sentí envuelta en una especie de misión evangelizadora. Igual, le seguí la corriente, y un poco nos divertimos. Después de esa noche, lo empecé a patear. ¿Cómo le decís a alguien “no me gustas”? Como no sé cómo decirlo, seguimos hablando. Llegué a inventar las excusas más increíbles para no verlo. Desde “tengo que hacer un trámite temprano”, hasta “mi perro se intoxicó y no lo quiero dejar solo”, todo. Creo que un poco la culpa fue mía, y ese “te tiro buena onda por c...