Los de Adentro - Parte V: Vicky
Lo miré largo. Demasiado.
Con esa mezcla de ternura y tristeza que solo aparece cuando algo es real y ya no puede seguir siendo negado.
—Yo también —dije.
Él apoyó su frente en la mía. Respiramos el mismo aire. Su mano buscó mi cintura. Lenta. Sigilosa. Como si tuviera miedo de quemarse al tocarme.
Apoyé la frente en su pecho un segundo. Respiré. Levanté la mirada.
Y sí. Pasó.
Nos olvidamos del paraguas.
La lluvia nos mojaba lenta.
Las manos, frenéticas, se ocuparon de la piel.
Años de conversaciones profundas.
Miradas compartidas.
Abrazos de despedida apenas más largos de lo socialmente aceptable.
Cuando por fin nos separamos, ahora sí completamente empapados, nos miramos y no pudimos evitar una carcajada.
No sabíamos cómo iba a seguir esta historia.
A quién iba a dolerle.
Pero ya no importaba.
Porque por primera vez habíamos elegido dejar de imaginar.
♡
Comentarios
Publicar un comentario