Los de Adentro - Parte IV: Iván

Era 10 de enero. Ya 11, en realidad.

Llovía.

Una lluvia inesperada que nos obligó a correr.

Ella no había traído paraguas.

Yo sí.

Así que la acompañé al auto. Una cuadra.

Todavía tenía en la cabeza la sensación de esa mirada cuando se tocaron nuestras manos sin querer en la cocina.

No sabía qué pensar.

¿Fue real?

Caminamos juntos bajo el paraguas, demasiado juntos para dos personas que llevaban ocho años guardando una distancia tan necesaria como peligrosa.

Cuando estuvimos al lado del auto, algo se apoderó de mí.

Casi se me escapó.

Sin querer.

La miré fijo y dije:

—A veces pienso que si te hubiera conocido en otro momento…

No terminé la frase.

No hizo falta.

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