Mi heroína II


La noche arrancó temprano, cerca de las 20. Raro, porque los sábados nunca arrancábamos antes de las 23. Salimos desde lo de Julio, con un par de rolas encima, pero caminando tranquilos, como si nada. Pasamos a buscar a Bárbara, que salió con una mini y alpargatas, aunque hacían 5 grados esa noche. Nos paramos los tres en la esquina, esperando que Rodrigo nos pasara a buscar en el auto, un 147 del ’89 que se caía a pedazos y siempre me ponía en estado de pánico. Rodrigo, como siempre, venía vestido como un señor, con pantalones de traje, camisa blanca y zapatos. Nunca nadie podía creerlo cuando lo veían bajar de ese coche asqueroso, y salía él. Alto, morocho, grandote. Con sus ojazos verdes y esa carita pícara. Tiene esa capacidad innata de tener a cualquier mina arrodillada en su cremallera en, más o menos, 15 minutos.
Encaramos la 25 de Mayo, rápido, furiosos. Escuchando un compilado medio extraño, que mezclaba temazos de Jimi Hendrix y de repente te tiraba un ‘cumbia cobani’ de Asado Violento. Esa es la gracia de este compilado, decía siempre Rodrigo, que nos da tiempo para reírnos y disfrutar, todo junto. Cuando llegamos a congreso, y estacionamos en frente de lo de Lucía, ya estábamos todos perdidos. Habíamos pasado por un chino, a comprar una cantidad obscena de alcohol, para cuatro personas. Cuando Lucía nos abrió la puerta y la vimos, no pudimos evitar un ataque de risa que nos dejó a todos literalmente tirados en el piso. Se vistió de leopardo, de pies a cabeza, desde la boina de peluche comprada en Once, hasta los zapatos taco alto que le robó a la vieja. Es que hoy soy un gatito, ‘meeeow’, nos dijo.

En lo de Lucía solamente comimos pizza y tomamos cerveza. Intentamos actuar respetables, porque la abuela, postrada en una cama desde hace 2 años, dormía plácidamente en la pieza de al lado. Discutimos si ir a bailar, si ir a una plaza, si ir a un bar, si buscar un karaoke. Nos acordamos que en el auto estaba la bolsita esperando y nos decidimos rápido. Vamos a lo de Tanguito, queda cerca y es diversión asegurada. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los de Adentro - Parte V: Vicky

Casi algo

Sin palabras.