Un Abril.
Asi estaba yo, reviviendo otros momentos, releyendo antiguos mails, cartas y cartelitos, revisando esa carpetita mal llamada "mis algo", porque debería llamarse mi todo. Y ahí estaban, tan en frente de mi que ahora me resulta estúpido no haberlo visto antes. Toda esa telaraña de conexiones, que creo yo sola con mis palabras, en mi mundo propio, habitado de letras que muchas veces me parecen extrañas. Tan similar al dibujo de una telaraña, que empieza muy grande para llegar a un solo centro, un puntito, chiquito y que parece sin importancia, pero que une todos esos hilitos intentando darles algún sentido. Y ahí está, ahora me resulta tan evidente, ahora me parece tan claro y de repente todo tiene sentido. Tarde, porque ya me dejó de importar, pero ahí está. Toda una vida atada a un cabito de hilo, finito y desgastado, tanto que casi ya no se ve, atrapado en las infinidades de una persona que cree que creció, que siguió y superó. Y ahí está, y todavía no se corta. Todo se sigue remontando siempre a ese mes de Abril.
Comentarios
Publicar un comentario